¿Que es la Renovación Carismática?

La Renovación Carismática Católica o Renovación Cristiana Católica en el Espíritu Santo es un movimiento espiritual dentro de la Iglesia Católica, que tuvo sus origenes después del Concilio Vaticano II. Es una corriente de gracia en la Iglesia Católica La (RCC) es un movimiento eclesial reconocido por la Santa Sede. Nace de la experiencia de la acción del Espíritu Santo, de una actualización de la experiencia de Pentecostés. Aviva la conciencia de todo lo que Jesús nos reveló y evoca una respuesta entusiasta para vivir la fe de la Iglesia

Su finalidad, por tanto, es de fermento, puramente evangelizadora. Para ello intenta volver a las fuentes iniciales que representan la experiencia de Pentecostés y el kerigma o anuncio primitivo. Esta renovación personal es la renovación de la Iglesia, no somos un grupo aparte, sino mas bién es un movimiento que nació en el corazón mismo de la Iglesia Catolica. Los carismas o dones especiales no vienen a santificar a una persona, sino que son dados para el bien de la comunidad, "A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común"   (1Co 12,7)  

¿Que dice la iglesia?

La autoridad suprema para discernir la autenticidad de un movimiento en la Iglesia pertenece al Papa. Todos los Papas han apoyado públicamente a la renovación carismática desde su comienzo. ver video:    http://www.youtube.com/watch?v=PpY8KcvnKPY

La Renovación Carismática, como otros movimientos reconocidos de la Iglesia Católica, está  bajo la autoridad  del Pontificio Consejo para los Laicos, el dicasterio de la Curia romana al servicio de los fieles laicos que tiene la responsabilidad de discernir la autenticidad de todos los movimientos. Dicho Consejo reconoce y apoya a la RCC. Esta cuenta con los servicios de una oficina internacional en Roma (ICCRS)– International Catholic Charismatic Renewal Services. La primera conferencia de la Renovación en Roma fue en mayo de 1975. S.S. Pablo VI, el 19 de mayo de ese año exhortó a los participantes a continuar sus esfuerzos de renovación y a continuar fieles a la Iglesia.  El Papa también concedió al Cardenal Suenens, su delegado ante la Renovación Carismática, celebrar Misa en el altar mayor de San Pedro, lo cual es un signo extraordinario de respaldo.  No se trata de un movimiento que venga a resaltar o cultivar algún carisma particular sino, como la misma palabra lo dice, una renovación de lo que es básico y nuclear en la Iglesia. Por eso, suele decirse, en frase del Cardenal Suenens, que no es un movimiento en la Iglesia sino la Iglesia en movimiento.